Oración: Virgen De Guadalupe Para Los Momentos De Crisis, Amen

Esta tarde queremos unir nuestra oración a la de tantos hermanos nuestros que sufren pobreza, hambre miseria, paro, necesidad, víctimas de la crisis y de las injusticias de nuestro mundo.

Una crisis que se extiende por todo el mundo. Crisis crónica en los países más empobrecidos y crisis financiera en nuestro país. Sufrimos la enorme crisis económica actual y, sin embargo, nunca ha habido tanta riqueza en la tierra. No hemos sido capaces de erradicar el hambre, millones de personas son analfabetas, millones de niños sin acceso a la educación viven condenados a perpetuar la pobreza.

Oración: Virgen De Guadalupe Para Los Momentos De Crisis, Amen

Una vez más, Jesús nos recuerda que en este gran banquete del mundo hay ricos comiendo grandes manjares, y pobres malviviendo de las migajas que caen de la mesa del rico.

Los ojos misericordiosos de nuestro Padre Dios no dejan de ver las realidades de pobreza e injusticia que atormentan y crucifican a tantos millones de seres humanos de nuestro mundo. Todos:

Tenemos el vicio de acostumbrarnos a todo.
Ya no nos indignan la pobreza, la exclusión, el paro,
ni los millones de muertos de hambre cada año.
Nos acostumbramos, adormecemos los sentidos,
para que la realidad no nos hiera.
Lo más explosivo se hace rutina y conformismo;
la contradicción de la cruz es ya sólo
el adorno que se lleva al cuello.
Señor, tenemos la costumbre de acostumbrarnos a todo;
aun lo más hiriente se nos oxida.
Quisiéramos ver siempre las cosas por primera vez;
quisiéramos una sensibilidad no castrada,
para maravillarnos y sublevarnos.
Haznos superar la enfermedad del individualismo,
es decir, la manía de sólo pensar en mi yo.
Líbranos del miedo a lo desconocido.
El mundo no puede ir adelante
a pesar de tus hijos, sino gracias a ellos.
Jesucristo, danos una espiritualidad de amor y comunión,
de riesgo, que necesite revisión constante.
No queremos ver las cosas sólo desde mi pequeño mundo,
necesitamos salir de nuestros espacios cálidos y confortables.
Enséñanos a recordar que Tú, Jesús, siempre has roto
las coordenadas de lo previsible.
Y sobre todo, que no nos acostumbremos
a ver injusticias, sin que se encienda
en nosotros la ira y la acción.

Contemplemos la realidad

Son muchas las situaciones de dolor y sufrimiento que están sucediendo en África. Así te queremos pedir por la Paz en la República Democrática del Congo.

Para que cese la guerra que obedece a intereses multinacionales que controlan los recursos naturales de este gran país africano como el coltán con el que se fabrican nuestros móviles y plasmas de televisores. También Señor elevamos a ti una oración por las víctimas del hambre en Malí, Chad, Somalia…y otros países del Cuerno de África a causa, entre otras, de la especulación financiera con los alimentos. ¡Líbranos Señor de un bienestar montado sobre las víctimas de los sufridos pueblos africanos!.

Virgen De Guadalupe

Al continente Africano, cada vez más, se le ve como una fuente de recursos naturales para el resto del mundo. Gobiernos nacionales y compañías privadas adquieren tierras a bajo precio en todo el continente. Las utilizan para cosechar alimentos y combustibles cuyos beneficios van a parar a países extranjeros. Por ejemplo, es el propio gobierno Etiopía quien teniendo 13 millones  de personas necesitadas de ayuda alimentaria ofrece 3 millones de hectáreas de su tierra más fértil a los países más ricos para que exporten alimentos que luego consumimos en nuestras mesas.

Y pedimos por nuestra nación Española, por los seis millones de parados, por los 600.000 hogares sin ningún tipo de ingresos, por los cerca de 12 millones de personas afectadas por la pobreza, y por las 60.000 familias desahuciadas cada año. También te pedimos por las familias de nuestros pueblos y barrios de Extremadura, por esas 17.000 familias que viven en una situación de pobreza severa.

¿Qué te conmueve más de cuanto estás viendo de pobreza y exclusión hoy entre nosotros?

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Lectura: “Dijo Dios a Moisés: He visto la aflicción de mi pueblo, he oído el clamor que le arrancan sus opresores y conozco sus angustias. Voy a bajar para librarlo. Los sacaré de este país y los llevaré a una tierra espaciosa, a una tierra que mana leche y miel. El clamor de los israelitas ha llegado hasta mí. He visto la opresión a que les someten. Ve pues; yo te envío al faraón para que saques de Egipto a mi pueblo.

Moisés dijo al Señor: ¿Quién soy yo para ir al faraón y sacar de Egipto a los israelitas? Dios le respondió: Yo estaré contigo.” (Ex 3,7-12) Todos: Señor, enséñanos a amar, a aquellos que no tienen quien los ame. Hay millones de seres humanos, tus hijos y nuestros hermanos, que mueren de hambre sin haberlo merecido, que mueren de sed, sin haber hecho nada para morir de sed, que no tienen ningunos ingresos sin tener para comer, que no te conocen, sin ser culpables de esta ignorancia. Señor, no permitas que vivamos felices y satisfechos en nuestro pequeño mundo. Haznos entender la angustia de la miseria universal y líbranos de nuestro yo, ciego y solitario. Ésta es nuestra ardiente oración.[/spoiler]

Qué nos pide Jesús:
“Se misericordioso como tu Padre Celestial es misericordioso.” (Lc 6,36)
Dios es infinitamente misericordioso contigo, y tú ¿cómo ejerces la misericordia en tu vida?

… Llegó una viuda pobre y echó unas monedillas de muy poco valor. Jesús llamó a los discípulos y les dijo:
-Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el cepillo más que todos los demás. Pues todos han dado de lo que les sobra; pero ésta, en su indigencia, ha dado cuanto tenía para vivir (Mc 12, 41 – 44).

¿Qué te sugiere la actitud de esta pobre mujer viuda de la que Jesús nos habla?

“Entonces el rey dirá a los de la derecha: Venid, benditos de mi Padre, a heredar el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era inmigrante y me acogisteis, estaba desnudo y me vestisteis, estaba enfermo y me visitasteis, estaba encarcelado y vinisteis a verme. Los justos le responderán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos de beber, inmigrante y te recibimos, desnudo y te vestimos?¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y fuimos a visitarte? El rey les contestará: Os aseguro que lo que hayáis hecho a uno solo de estos mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis” (Mt 25,34 – 40).

 ¿Cómo te sitúas ante el pobre, ante el parado, ante el que está sufriendo? ¿Ves en ellos el rostro de Cristo?

“Jesús envió a los 12 discípulos con las siguientes instrucciones: Id y anunciad que el reino de Dios está ya cerca. Curad a los enfermos, resucitad a los muertos, limpiad de su enfermedad a los leprosos, expulsad a los demonios. Pero hacedlo todo gratuitamente, puesto que gratis recibisteis el poder.” (Mt 10, 5-10)

 ¿Qué llamadas te suscitan la misión que Jesús te encomienda?

“No eres tú el que me ha elegido a mí; soy yo quien te ha elegido a ti. Y te he destinado para que te pongas en camino y des fruto abundante y duradero.” (Jn 15,16)

¿Qué frutos espera Dios en tu vida?, ¿qué puedes aportar a los demás?

 

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Todos: Jesús, no tienes manos. Tienes sólo nuestras manos para construir un mundo donde reine la justicia. Jesús, no tienes pies. Tienes sólo nuestros pies para poner en marcha la libertad y el amor. Jesús, no tienes labios. Tienes sólo nuestros labios para anunciar al mundo la Buena Noticia de los pobres. Jesús, no tienes medios. Tienes sólo nuestra acción para lograr que todos seamos hermanos. Jesús, nosotros somos tu Evangelio, el único Evangelio que la gente puede leer, si nuestras vidas son obras y palabras eficaces.

Señor, enséñanos a no contentarnos con amar a los nuestros, a los que amamos. Señor, enséñanos a pensar en los otros, a amar primero a los que no son amados. Señor, danos la gracia de comprender que en cada momento de nuestra vida hay millones de seres humanos que son hijos tuyos, que son mis hermanos, y que mueren de hambre, y que mueren de frío. Señor, ten piedad de todos los pobres del mundo. Señor, no permitas que sigamos siendo felices nosotros solos. Danos la angustia de la miseria universal y líbranos de nosotros mismos.[/spoiler]

Jesús, danos tu amor y tu fuerza
para proseguir tu causa
y anunciar la buena noticia a los pobres.

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